«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida»

En estos caminos que estamos transitando, quizás yo sea uno de los más nuevos de todos los que están rodeando este tiempo. Yo a Monseñor Novak comencé a conocerlo hace solamente 3 años directamente. Y esos 3 años fueron muy intensos, porque compartir aunque sea algunos minutos con un hombre lleno del Espíritu Santo, hay cosas que uno aprende y que otro escucha. No pensaba poder estar, no creía poder hacerlo, entonces había escrito algo muy breve para dejárselo a toda la comunidad que llora en este tiempo, a toda la grey católica de la Diócesis de Quilmes:

«Amados hermanos, ruego a Dios en nombre de Cristo, que el consuelo de Cristo sobreabunde en cada uno de ustedes, frente a la partida de vuestro pastor Monseñor Jorge Novak, a quien recordaré siempre por su humildad, por su sabiduría y por su continuo andar en el Espíritu. Fue un hombre que lo que hizo, lo que impartió, lo hizo con Espíritu Santo. Tuvimos el privilegio de contarlo en nuestro templo, tuvimos el privilegio de compartir aquí y hace muy pocos días atrás la celebración ecuménica. Justamente, este texto donde comenta: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida», fue el pasaje que Monseñor también recreó con su sabiduría. Yo quisiera terminar dando gracias a Dios por este tiempo de unidad, por hombres a quienes Dios levanta y que usa con toda libertad. Quisiera dejarles algo de ese Consolador a quien o de quien Cristo nos promete, él dice que: «…nos dejará un Consolador, otro Consolador…» y Juan dice: «… que estará con nosotros para siempre, la Palabra de Cristo dice que es el Espíritu de Verdad, desconocido para el mundo…» también dice que asegura al discípulo que «…jamás será huérfano…», y que «…Cristo que esta presente con el discípulo y Cristo y el Padre morando en el discípulo…» en el versículo 14-23 del evangelio de Juan.

¿Cómo consolar este tiempo? A veces hablando con Francesco y otros más, los veía tan doloridos. Yo creo que lo único que los puede consolar es Aquél que ayudó a Monseñor cuantas veces lo necesitó para hacer la tarea que el Padre necesitara que hiciera. Un Consolador para siempre, un Consolador siempre presente al lado de nosotros y con nosotros. Esto es lo que nos dice la Palabra, lo que nos dice el Evangelio. El Espíritu Santo, que sabemos que guió a Monseñor, que toque a cada uno de nuestros corazones para consolar y darnos la sabiduría justa. Que Dios este con nosotros».

Pastor Juan José Mangieri

(Celebración Ecuménica en la catedral de Quilmes el 10 de julio 2001, durante el velatorio del Padre Obispo Monseñor Jorge Novak)

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