Siguiendo el ejemplo de Jorge Novak

Desde 1988, el Hogar Madre Teresa de Calcuta recibe a los niños y adolescentes que por diversas razones no pueden vivir con sus familias. En la actualidad, el Hogar tiene capacidad para unos 70 jóvenes, distribuidos en siete casas ubicadas en diversas zonas de la ciudad de Quilmes. El Hno. Victor Hirch svd, vive en una de estas casas y es responsable de la ONG «Una Mano que Ayuda»; esta ONG reúne una red de organizaciones dedicadas a prestar atención a los niños y sus familias, especialmente los más pobres y desprotegidos. Además del Hogar Madre Teresa, la ONG administra otros centros dedicados a la atención social, por ejemplo, un hogar de transición para mujeres y niños que son víctimas de violencia doméstica; un centro de rehabilitación para niños con discapacidades; y un centro para recibir a los niños después de la escuela.

Este trabajo en el área de la justicia social es el resultado de una pastoral que sigue el ejemplo de Mons. Jorge Novak SVD, quien desde el comienzo de su ministerio estuvo muy cerca de los pobres y marginados.

En su tumba, en la Catedral de Quilmes, podemos leer las siguientes palabras: «Amigo de Dios y de los pobres / Misionero incansable / Defensor de los Derechos Humanos / Servidor de la unidad de los cristianos». Estas palabras reflejan la vida y misión de Jorge Novak, el primer obispo de Quilmes (1976-2001).

La diócesis de Quilmes se encuentra en las afueras de Buenos Aires y está marcada por muchos problemas sociales como el desempleo, la violencia y la falta de condiciones de vivienda digna.

Jorge Novak comenzó su ministerio episcopal durante la época de la dictadura militar y fue uno de los pocos obispos que alzó su voz en defensa de los derechos humanos. Fue el fundador del Foro Ecuménico Argentino, que reunió a las iglesias de diversas denominaciones con el fin de promover la colaboración entre los cristianos y para defender los derechos humanos. No fue una tarea fácil para el obispo Novak. Una vez, en la conferencia episcopal, Mons. Novak propuso que los obispos tomaran una posición sobre los derechos humanos y que crearan un grupo para supervisar el proceso de los desaparecidos, quienes fueron detenidos por las fuerzas de seguridad y de los cuales no se volvió a saber nada. Él mismo escribió, con cierta ironía, sobre el resultado de su propuesta: «Esta propuesta mía fue sometida a votación. Y tuve el triunfo más rotundo de mi vida: tres votamos a favor. Todos los demás, en contra».

Mons. Novak fue un misionero incansable, como puede verse en su labor pastoral, en sus escritos y cartas, en la formación de laicos y del clero y en la construcción de una iglesia-comunidad cercana a la gente, especialmente a los pobres. Reunió a personas y movimientos para cuidar a los niños y niñas abandonados, a mujeres maltratadas o a gente que simplemente necesitaba un lugar para comer. Pero sobre todo, era un amigo de Dios porque fue de la Palabra de Dios en donde Mons. Novak encontró la inspiración para crear una iglesia abierta y acogedora.

Hoy, los Misioneros del Verbo Divino en Argentina siguen este camino de servicio misionero a través de las diversas iniciativas de JUPIC y con la creación de la filial Argentina de VIVAT International.

José Antunes da Silva SVD
en ocasión de la visita general 2014
(Fuente: Arnoldus Nota, noviembre 2014)

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