Semblanza del Obispo Jorge Novak, testigo y fidelidad a los “Signos de los tiempos”

“Es nuestra más urgente tarea como comunidad cristiana
la Evangelización, lo que hago es expresar en ésta frase
punzante del Apóstol: Pobre de mí si no predicara el evangelio (1 Cor 9,16)»

El 19 de septiembre de 1976, fecha inolvidable, rezan las páginas de la historia, en la tarde del domingo, aparecía en el concierto de las diócesis católicas, la de Quilmes, creada por el Papa Pablo VI. Inaugura la Diócesis ofreciéndola a María en la advocación de la Inmaculada Concepción, lugar que llevaba su nombre, con referencia a la historia señalada en el Documento histórico de 1763. Ahora, estrenaba su nuevo título de catedral con la Ordenación Episcopal del primer Obispo de Quilmes (1976-2001). Fueron Celebrantes: el Nuncio Apostólico Mons. Pio Laghi y como co-consagrantes los obispos: de Avellaneda, Mons. Antonio Quarracino y de Posadas, Mons. Jorge Kemerer de la misma congregación del Obispo Novak.

En sus palabras, nos decía: “Investido con la plenitud del sacerdocio, busqué en el Apóstol Pablo, la imagen del servidor intrépido e incansable del Evangelio, medité mucho la descripción del Buen Pastor, en las Palabras y en la Vida de Jesús. No me resultó difícil descubrir en la rica tradición de la iglesia a Obispos heroicamente fieles a su ministerio, destaco para ejemplificar: a Santo Toribio de Mogrovejo y a José Americo Orzali, ambos pastores itinerantes, catequistas y celebradores de sínodos”.

 

Algunos rasgos de una vida/teología

Jorge Novak, nació el 29 de enero de 1928 en la localidad de San Miguel Arcángel, partido de Adolfo Alsina, provincia de Buenos Aires. Sus abuelos, provenían de una población de alemanes inmigrantes en Rusia, en una zona a orillas del Volga. El 1° de marzo de 1945 ingresa en el noviciado de los Misioneros del Verbo Divino, el 10 de enero 1954 fue ordenado sacerdote y en 1954, ingresa en la Pontificia Universidad gregoriana de Roma, donde hace los cursos de licenciatura y posteriormente se doctoró en historia de la Iglesia en 1958.

Su interés vital por una Congregación dedicada a las misiones y su interés intelectual por la historia lo marcaron en un aspecto decisivo y permanente: Novak será para siempre un hombre decidido a superar los límites de toda geografía y a estar a la altura de los tiempos en lo que le ha tocado vivir.

 

Algunas referencias en lo académico

Ejerce desde 1958 la docencia de Historia de la Iglesia en la Facultad de Teología de la Universidad Católica “Santa María de los Buenos Aires”; en la Facultad de Historia y Letras de la Universidad del Salvador (Buenos Aires); en el Seminario Mayor San José (La Plata); en el Instituto de Cultura Religiosa Superior (Buenos Aires); en el Escolasticado, San Francisco Javier de los Misioneros del Verbo Divino, (Rafael Calzada); en el Instituto Superior del Profesorado Presbítero Antonio Sáenz (Lomas de Zamora); en el Instituto del Profesorado del Espíritu Santo, (Quilmes); en el Seminario de Catequesis de la Diócesis de Quilmes y en el Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos Santo Toribio de Mogrovejo (Quilmes); y como titular de la Cátedra de Derechos Humanos en la Universidad Nacional (Lomas de Zamora).

Además de sus tareas docentes, se desempeñó en distintos cargos en su Congregación religiosa hasta que, en 1972, llega a ser Superior de la Provincia Meridional de los Misioneros del Verbo Divino en la Argentina. En ese carácter participa del Capítulo General de la Congregación y es elegido Presidente de la Conferencia Argentina de Religiosos.

En su primer mensaje a la Diócesis, manifestaba la conciencia que tenía de su misión: “Como obispo, tengo bien presente que soy intérprete y vocero de una inmensa esperanza de la Iglesia, insuperablemente vertida en esta invocación del Apocalipsis 22,20 ¡Ven Señor Jesús! Soy administrador y el Señor me pedirá cuenta estricta. Sé que no puedo tener otro modelo que a Cristo mismo, pastor, servidor humilde y paciente. Sé que en Pablo hallo una realización suprema del Ministerio episcopal y leo en los Documentos del Vaticano II, cuando debe hacer y cómo debe hacer el obispo”.

 

Lugar de misión de su Ministerio Episcopal

Quilmes, conformada por inmigrantes, migrantes, lugareños y tiene una de sus raíces emparentada con un pueblo, que queda a una hora de Tafí del Valle, al oeste de la provincia de Tucumán. La zona guarda las ruinas del pueblo originario: “Los Kilmes.” (…) Después de la extracción del oro, los conquistadores codiciaban a los Kilmes como fuerza de trabajo. Para dominarlos llevaron a cabo una política sistemática de destrucción de sus cultivos y finalmente lograron rendirlos en 1666, no por la fuerza -ya que la ciudad era infranqueable- sino por hambre y sed. Fueron deportados desde Tucumán hasta las márgenes del Plata, unas 200 familias en el lugar, que lleva su nombre, Quilmes. Aquí vivieron hasta 1812 en la Reducción Exaltación de la Santa Cruz de los indios Kilmes, que funcionó como Encomienda real.

Al cumplirse los 324 años de Quilmes, el Obispo Jorge decía: “Es importante asumir la raíz histórica en Quilmes: el aniversario de una ciudad obliga a retrotraer la mirada y contemplar el inicio de su historia. En el caso de Quilmes, estamos frente a un pasado singular, una historia que nace a partir de una población indígena. En estas riberas, el episodio se dio con aborígenes traídos por la fuerza, no debemos desestimar este hecho”.

 

El contexto eclesial

En la reivindicación de los derechos por la vida, ha resaltado la imagen del pastor en su testimonio de una vida-teología en contextos de dictadura (1976-1983) y de democracia (1983-2001), que lo determinó y en un lugar de misión “Quilmes y el Sínodo de la Palabra” que colaboró en configurar los rasgos modélicos de la figura del pastor.

El Obispo, como intérprete teológico pastoral del Concilio Vaticano II, consciente de su misión quiso implementar la organización de la diócesis desde sus comienzos bajo la orientación y los lineamientos del Concilio guiando a la Iglesia diocesana, desde la experiencia de Fe, el compromiso con Dios, con el hombre y el mundo. Construye en etapas: Los años fundacionales (1976-1979); la consolidación de la Iglesia quilmeña (1980-1981); el Primer Sínodo diocesano (1982-1983), La Asamblea del Pueblo de Dios y otros en función de la Formación permanente, la Actualización de acuerdo a los Documentos del Magisterio y el desarrollo de las Pastorales.

 

Las cuatro líneas directrices de su misión episcopal

Fueron los Derechos Humanos, la Misión permanente, el Ecumenismo y la opción preferencial por los pobres. Son muchas las acciones pastorales implementadas en las cuatro líneas y a lo largo de los 25 años (1976-2001), que no coloco en ésta semblanza, por cuestiones de síntesis.

 

El Obispo, la Pastoral Ecuménica y de los Derechos Humanos

Es testimonial su participación en el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), como Co-Presidente a partir de octubre de 1976, en unión fraterna con representantes de la Iglesia Metodista, de la Iglesia Evangélica del Río de La Plata, de la Iglesia Reformada y de otras confesiones cristianas, buscando un solo objetivo, la defensa de la dignidad de la persona humana, también hay que nombrar los Encuentros Nacionales que fueron de mucha importancia en el discernimiento de la temática. Él, mismo, ha querido dejar testimoniado su apreciación, en relación a la Pastoral Ecuménica:

“Una de las experiencias más valiosas de mi servicio a los Derechos Humanos ha sido el diálogo fraterno y activo con hermanos cristianos de otras Iglesias y Comunidades eclesiales, en mi condición de cofundador y copresidente del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos. Tengo la certeza de que esta colaboración entra de lleno en la letra y en el espíritu del Decreto Conciliar sobre el Ecumenismo, Nº12”.

Las oraciones en común y los Encuentros nacionales del MEDH, han sido testimonio de vida y trabajo conjunto. Conjuntamente han firmado Declaraciones, desde los fundamentos que inspiraron la defensa de la persona humana, expresadas en las Cartas al Episcopado Argentino.

Han sido presentadas en su participación del Movimiento Ecuménico y en las tres marchas denominadas: “La Marcha por la Vida”, del 5 de octubre de 1982; el 19 de abril de 1983 y el 20 de septiembre de 1984. En la primera marcha, lo hizo junto a los obispos Jaime de Nevares y Federico Pagura (Metodista). El obispo Novak, en la Carta Circular emitida públicamente, señalaba: “Nos ocupa la dignidad de la persona humana que se traduce en términos concretos: la verdad sobre los desaparecidos, la justicia hacia quienes han sido sustraídos a la acción del Poder Judicial para quedar a disposición del Poder Ejecutivo y la vida de los niños nacidos en cautiverio”.

Otro tema manifestado en voz unánime por parte de los organismos de Derechos Humanos, entre ellos el MEDH: “La Ley de Amnistía”, y el Obispo Miguel Hesayne, va a decir: “Es anti-evangélica”. El Obispo Novak participó en la marcha para entregar el Libro de la CONADEP: “Nunca más”, el 20 de septiembre de 1984. El P. Obispo, compartía de manera conjunta, el análisis de la realidad junto con sus Hermanos de las Iglesias en el Ecumenismo y juntos fijaban criterios ante la necesidad de dar a conocer la posición religiosa frente a los temas coyunturales, indicándolo, así:

“Reconozco plenamente la autonomía del orden temporal, la vigencia de la Constitución Nacional, la responsabilidad personal de los civiles en la administración de la cosa pública. (…) Me inspiro en la Palabra de Dios y en el Magisterio de la Iglesia, para nada entra en mi consideración el punto de vista de partidos políticos, de sistemas meramente filosóficos o de organizaciones ideologizadas. (…) Coincido en lo que atañe a temas como el presente, con una visión cristiana ecuménica. La comparto concretamente en el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, del que soy Cofundador y Copresidente y en tal condición representé a nuestro Movimiento en la entrevista que el Señor Presidente de la Nación tuvo a bien conceder a los Organismos de Derechos Humanos, el pasado mes de agosto de 1989”.

“Dicha preocupación se sitúa antes de toda opción política e ideológica concreta. Antes que nada el hombre está revestido de una dignidad que le proviene del Creador”. La enseñanza a la opinión pública se vehiculizó en la evangelización de carácter masivo. Algunos ejemplos: se implementó con la Carta Pastoral de 1979, con una tirada de 20.000 ejemplares impresos, en la misma se refiere ampliamente al tema de los Derechos humanos. En la de Cuaresma de 1981, señala las heridas del cuerpo social, los signos que configuran una endémica crisis moral, con hechos y situaciones que ciertamente irritan a Dios y alejan su paz.

Ha recibido muchas atenciones, entre otros: Junto a laico/a, recibió la entrega del Premio Maimónides que le ha sido entregado por el Gran Rabino de Jerusalén por su labor en favor del Ecumenismo, en el Seminario Rabínico de Belgrano.

 

Misión permanente y Opción preferencial por los pobres

El carácter misionero con los pobres que imprime a la diócesis de manera permanente. Nos decía: “Evoco las palabras del Apóstol Pablo, cuando junto con Bernabé, recibió de Pedro, Juan y Santiago, la siguiente recomendación: que nos acordáramos de los pobres”.

“Lo que siempre he tratado de hacer. No puedo certificar el cumplimiento de este deber con el aplomo de Pablo. Si algo he podido realizar a favor de los necesitados, de los angustiados, de los oprimidos ha sido porque la comunidad diocesana ha colaborado con mi Ministerio de sucesor de los Apóstoles. En presencia de Dios en el marco de esta asamblea litúrgica expreso mi más sincero y emocionado reconocimiento».

Continuaba diciendo: “Es nuestra más urgente tarea como comunidad cristiana la Evangelización, lo que hago es expresar en esta frase punzante del Apóstol: Pobre de mí si no predicara el evangelio” (1 Cor 9,16). Al encarar esta pastoral concreta nos hacemos más sensibles a la Palabra de Dios. Siempre nos alertaba en las páginas de la Biblia sobre la obligación de conciencia de ayudar a los pobres, yendo a visitarlos, descubriéndolos en los rincones apartados a que los relega la indigencia. Vibraba en nuestros oídos el anticipo del fallo final sobre la historia humana” (Mt 25,31-46).

En las concreciones pastorales invitó con insistencia a construir una Iglesia misionera, solidaria con los pobres en el respeto a la dignidad de la persona humana y en el cumplimiento de los Derechos Humanos, en el marco del Plan de Dios, reconociéndonos hijos en el Hijo y hermanados en el bien común.

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