Profundo pesar por el fallecimiento del obispo de Quilmas, Jorge Novak

Ultimo adiós. Una multitud de vecinos y fieles despidieron al obispo

Fue por un paro cardiorrespiratorio, después de haber sido sometido a una operación por un tumor cancerígeno en el estómago. Tenía 73 años y era considerado uno de los más firmes luchadores en defensa de los Derechos Humanos. Sus restos serán inhumados hoy tras una misa en Quilmes.

El obispo de Quilmes, monseñor Jorge Novak, uno de los más firmes luchadores en defensa de los Derechos Humanos durante la pasada dictadura y en favor de los pobres, falleció ayer a los 73 años, hecho que causó un profundo dolor no sólo en la comunidad católica sino también en las entidades sociales.

El deceso de monseñor Novak ocurrió a las 4 de ayer producto de un paro cardiorespiratorio, en el sanatorio Modelo de Quilmes, donde había sido sometido a una operación por un tumor cancerígeno en el estómago.

El cuerpo de Novak fue trasladado desde la clínica hasta la iglesia catedral de la Inmaculada Concepción de Quilmes a las 11.35, donde una decena de sacerdotes y una joven religiosa trasladaron a pulso el féretro hasta el interior del templo.

Una multitud de vecinos y fieles estuvieron congregados en los alrededores de la catedral, ubicada en la esquina de Mitre y Rivadavia, para rendir el último adiós al obispo.

La llegada del féretro, que en procesión fue ingresado a la Iglesia, fue recibida con profundas escenas de dolor por parte de fieles y prelados.

Hoy a las 19 el nuncio apostólico en la Argentina, monseñor Santos Abril y Castelli, oficiará una solemne misa, concelebrada con los curas de la diócesis, antes de que los restos de monseñor Novak sean inhumados.

“Fue un hombre sumamente valiente, infatigable defensor de los derechos humanos, sumamente peleador, desde un ángulo de muy bajo perfil”, dijo ayer monseñor Laguna. El sacerdote de Quilmes y candidato a senador nacional por el Polo Social, Luis Farinello, destacó desde Cuba la “confianza” que el religioso había depositado en él, al permitirle dedicarse a la actividad política.

Por su parte, el Obispado de Quilmas difundió un comunicado en el que señaló que Novak tuvo “un entrañable amor y fidelidad a la Iglesia”.

Monseñor Novak había nacido en San Miguel Arcángel, partido de Adolfo Alsina, provincia de Buenos Aires, el 4 de marzo de 1928. Ingresó a la comunidad del Verbo Divino, en Rafael Calzada, donde hizo la Primera Profesión Religiosa el 1º de marzo de 1947 y fue ordenado sacerdote, el 10 de enero de 1954.

Cursó estudios superiores en la Universidad Gregoriana de Roma, donde se doctoró en Historia de la Iglesia en 1958. El 7 de agosto de 1976, el entonces Papa Juan Pablo VI lo nombró primer obispo de Quilmes, y el 19 de setiembre de ese año tomó posesión de ese cargo en la iglesia catedral de la Inmaculada Concepción.

Durante años padeció una parálisis corporal a raíz de una extraña enfermedad que sufrió en 1982 hasta que logró recuperarse casi totalmente. Pero, recientemente se le declaró un cáncer de estómago y se le indicó una intervención quirúrgica que le fue practicada en el sanatorio Modelo de Quilmes. Pocos días después comenzó a desmejorar hasta que ayer falleció.

Era considerado un adalid de los derechos humanos y fue co-fundador del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.

Fue uno de los pocos en el Episcopado que durante la dictadura militar propuso, aunque sin éxito, que los obispos “asumiéramos más abiertamente la causa de los derechos humanos con respecto a los desaparecidos” y hasta lamentó que haya faltado una declaración “más directa que señalara a los culpables”.

“En la Argentina, la Iglesia y nosotros, sus miembros, tenemos muchas razones para confesar nuestros pecados y pedir perdón a Dios y a la sociedad: por nuestra insensibilidad, por nuestra cobardía, por nuestras omisiones, por nuestras complicidades con la represión ilegal”, dijo el 29 de abril de 1995, a modo de síntesis de su pensamiento.

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Fuente: Diario “Política Hoy” (La Plata)

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