Paseo público de Quilmes se llamará Padre Obispo Jorge Novak

El Intendente Gutiérrez junto a monseñor Luis Stöckler en el Consejo Deliberante

Quilmes (Buenos Aires), 26 Ago. 08 (AICA).

El obispo de Quilmes, monseñor Luis Stöckler, agradeció al Concejo Deliberante local el gesto significativo de ponerle el nombre del primer diocesano a un importante paseo público de la comuna, y destacó que al denominarlo “Padre Obispo Jorge Novak, guardan ustedes para su memoria el trato que más le gustaba”.

“En lugar de los títulos que marcan distancia y respeto, prefería él la cercanía familiar. Porque así entendía el obispo el ejercicio de su responsabilidad, no solamente al interior de la comunidad eclesial, sino también como hombre público. Como buen Padre compartía él las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo”, dijo al hablar durante una sesión extraordinaria de ese cuerpo comunal.

El prelado aseguró que “los argentinos que han vivido con espíritu despierto las últimas tres décadas del siglo pasado, asocian con el nombre de Novak de manera imborrable la Iglesia y la ciudad de Quilmes. Cada vez, cuando el obispo denunciaba los atropellos contra los derechos fundamentales del hombre, cuando defendía la dignidad de los pobres, cuando manifestaba su solidaridad con los familiares de los detenidos y desaparecidos, sonaba también y quedaba honrado el nombre de Quilmes”.

Tras explicar que “ciertamente no fue la intención de monseñor Novak buscar un reconocimiento a su persona”, recordó que “junto a los hermanos de otras denominaciones cristianas fundó el Movimiento Ecuménico de los Derechos Humanos, para luchar juntos por el respeto a la vida”.

“Lo que lo movía fue su misión como ministro de Dios, de un Dios cuya gloria es el hombre vivo. Por lo tanto no podía desentenderse de los sufrimientos de sus hermanos. Sus modelos fueron hombres como Mahatma Gandhi, Martín Luther King y Enrique Angelelli; hombres que habían comprendido las implicancias públicas de sus convicciones religiosas. Varias veces Jorge Novak ofreció a Dios su vida, solidarizándose con los que estaban amenazados a muerte. Así lo hizo, cuando celebró la primera misa con los familiares de los desaparecidos; y otra vez, durante la desastrosa guerra de las Malvinas”, subrayó.

Monseñor Stöckler señaló, además, que “ya viviendo en tiempos de democracia, con la misma sabiduría y valentía”, y alentó a los concejales a “seguir alertas y responder a los nuevos desafíos que se presentan de manera vertiginosa en nuestra sociedad”.

“Me congratulo nuevamente, junto a todos los habitantes de esta ciudad, con el espacio privilegiado que este Municipio dedica a partir de hoy a la memoria de su ciudadano ilustre Padre Obispo Jorge Novak”, concluyó.

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Agradecimiento

Palabras de monseñor Luís Stöckler, obispo de Quilmes, en la sesión extraordinaria del Honorable Concejo Deliberante de Quilmes, en ocasión de la denominación “Padre Obispo Jorge Novak” para el Parque Municipal de Quilmes (21 de agosto de 2008)

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Muy estimados Señores y Señoras Concejales,
Estimado Señor Intendente,
Queridos familiares y amigos de Monseñor Novak,
Señoras y Señores:

En nombre del Obispado de Quilmes agradezco el gesto significativo de dar a un espacio público importante de la ciudad el nombre del primer obispo de Quilmes. Ya en gestiones anteriores se había honrado a Monseñor Novak al distinguirlo con el título de Ciudadano Ilustre, cuando todavía estaba en vida, y a un año de su fallecimiento, dando su nombre al salón de actos en la misma sede del Municipio. Asimismo, a un barrio nuevo de la ciudad y a un centro comunitario en una zona carenciada se les dio el nombre de este gran pastor.

Al poner hoy al Parque Municipal la denominación “Padre Obispo Jorge Novak”, guardan ustedes para su memoria el trato que más le gustaba. En lugar de los títulos que marcan distancia y respeto, prefería él la cercanía familiar. Porque así entendía el obispo el ejercicio de su responsabilidad, no solamente al interior de la comunidad eclesial, sino también como hombre público. Como buen Padre compartía él “las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo”, al decir del Concilio Vaticano II que define así la unión íntima de la Iglesia con la familia humana.

Los argentinos que han vivido con espíritu despierto las últimas tres décadas del siglo pasado, asocian con el nombre de Novak de manera imborrable la iglesia y la ciudad de Quilmes. Cada vez, cuando el obispo denunciaba los atropellos contra los derechos fundamentales del hombre, cuando defendía la dignidad de los pobres, cuando manifestaba su solidaridad con los familiares de los detenidos y desaparecidos, sonaba también y quedaba honrado el nombre de Quilmes. Ciertamente no fue la intención de Mons. Novak buscar un reconocimiento a su persona. Junto a los hermanos de otras denominaciones cristianas fundó el Movimiento Ecuménico de los Derechos Humanos, para luchar juntos por el respeto a la vida. Lo que le movía fue su misión como ministro de Dios, de un Dios cuya gloria es el hombre vivo. Por lo tanto no podía desentenderse de los sufrimientos de sus hermanos. Sus modelos fueron hombres como Mahatma Gandhi, Martín Luther King y Enrique Angelelli; hombres que habían comprendido las implicancias públicas de sus convicciones religiosas. Varias veces Jorge Novak ofreció a Dios su vida, solidarizándose con los que estaban amenazados a muerte. Así lo hizo, cuando celebró la primera misa con los familiares de los desaparecidos; y otra vez, durante la desastrosa guerra de las Malvinas.

Ya viviendo en tiempos de democracia, con la misma sabiduría y valentía, el obispo manifestaba su preocupación por una verdadera pacificación del país, cuando decía: “Gravísimos atropellos a la dignidad de la persona humana, vengan de donde vinieren, de las organizaciones terroristas o de estrategias impuestas por un Estado totalitario, han de quedar sometidos al fallo de la administración de justicia contemplada en el orden constitucional: de lo contrario la paz será aparente, de corta duración y apenas una tregua a la que seguirán nuevas violencias”. Este proceso doloroso todavía no ha terminado. Nos toca a nosotros seguir alerta y responder a los nuevos desafíos que se presentan de manera vertiginosa en nuestra sociedad.

Me congratulo nuevamente, junto a todos los habitantes de esta ciudad, con el espacio privilegiado que este Municipio dedica a partir de hoy a la memoria de su Ciudadano Ilustre “Padre Obispo Jorge Novak”.

Muchas gracias.

Mons. Luis T. Stöckler, obispo de Quilmes

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Fuente: AICA

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