Nadie quedaba afuera de su corazón

Doy gracias a Dios y a nuestros hermanos y hermanas que están aquí presentes acompañándonos, según el querer de nuestro Obispo, que la Iglesia no termina en los límites que hacemos los hombres, sino que la Iglesia no tiene límites porque es el Espíritu el que la guía.

Nosotros estamos aquí celebrando la comunión y la comunión desde un lugar muy particular que fue la compasión de este hombre santo que estamos despidiendo y que no pude dejar de conmoverse hasta sus entrañas. Hace 25 años, cuando fue elegido para servir a este pueblo, que hoy lo despide, y se estaba matando a los hermanos y hermanas. Él no pudo cerrar la puerta de su casa, los recibió, recibió a todos los familiares, recibió también a todas las iglesias hermanas para aunar fuerzas por la dignidad y la vida de la gente. Hace pocos años el Obispo -en una reunión del MEDH (nuestra diócesis es cofundadora con el Padre Obispo)- decía que había que hacer una refundación del MEDH, porque el genocidio seguía con la muerte de nuestro pueblo, por la falta de pan, por la falta de techo, de vida digna, había que seguir y no desfallecer en el esfuerzo de construir una vida nueva para todo nuestro pueblo y nos invitaba a todos los hermanos, hermanas a seguir, a hacer este esfuerzo y este sacrificio y aquí estamos en el momento que nos parecía que no iba a llegar y de alguna manera que es increíble.

El se ha ido pero se ha ido y vive en cada uno. Cada uno de nosotros va a vivir más en plenitud en la medida que haya más comunión entre nosotros, porque era hombre de compasión como decía ayer el Padre Santolin “… nadie quedaba afuera de su corazón…”. Por eso es que recién el Padre Marcelo me acercaba un trozo de su testamento que el Obispo, nuestro padre y maestro, nos deja esta enseñanza y este mandato de ecumenismo. Hace 10 días nos reunimos con Francesco para preparar la gran celebración ecuménica del 31 de octubre de este año, que él quería que celebrásemos porque era uno de los pilares de nuestra diócesis, la comunión con todos los hermanos y hermanas cristianos y dice el obispo en su testamento: “…He vivido y muero en comunión con los hermanos de las demás Comunidades cristianas no católicas a las cuales el Señor me llevó a conectarme en la oración y en la acción evangelizadora, aunque no haya podido celebrar esta comunión de modo perfecto, pues todos esperamos todavía la iniciativa del Espíritu que nos permita superar las diferencias existentes. Considero una gracia insigne haber dedicado mi vida y ofrendar ahora mi muerte para que la hora feliz de la plena comunicación de los bienes espirituales se anticipe”.

Padre Felix Gibbs

(Celebración Ecuménica en la catedral de Quilmes el 10 de julio 2001, durante el velatorio del Padre Obispo Monseñor Jorge Novak)

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