Mons. Novak plasmó el espíritu renovador del Concilio

Mons. Carlos J. Tissera y Mons. Luis T. Stöckler rezan delante la tumba de Mons. Jorge Novak

Al cumplirse el undécimo aniversario de la muerte de monseñor Jorge Novak, el obispo de Quilmes, monseñor Carlos José Tissera, recordó al primer pastor de esta jurisdicción eclesiástica como quien “hizo vida las enseñanzas del Concilio Vaticano II en su ministerio”.

“Las grandes causas de la pastoral diocesana muestran cómo fue plasmando el espíritu renovador del Concilio: la misión, la opción preferencial por los pobres, la defensa de los derechos humanos y el ecumenismo”, subrayó al presidir una misa en la catedral Inmaculada Concepción.

Tras enumerar varias frases que sintetizan el compromiso de monseñor Novak con la sociedad, el prelado quilmeño hizo hincapié en aquella en la que expresaba que “indudablemente la mayor calidez del encuentro social que he experimentado como obispo ha sido con el pueblo más inmediatamente confiado a mis desvelos pastorales. En los centros urbanos y en los barrios periféricos, en las villas de emergencia y en los asentamientos siempre he encontrado la misma fe, el mismo entusiasmo religioso, la misma adhesión a la Iglesia”.

Monseñor Tissera sostuvo que “mucho podríamos decir del modo como el Padre Obispo hizo suyas las enseñanzas del Concilio”, pero dijo que quienes pueden destacar su “entrega apostólica” son quienes lo conocieron en forma directa.

“Recordar a nuestro primer obispo a todos nos despierta a la fe cristiana que lo animó y, en la medida de nuestras posibilidades, nos mueve a imitar su vida. Con la ausencia de una persona tan amada y respetada, el amor a él se agranda como la sombra del árbol cuando el sol se aleja. Recemos por su eterno descanso y, por qué no, encomendémonos a su intercesión para lo que necesitemos para nuestra vida cristiana. No nos cabe duda que, al estilo del Cura Brochero, fue un hombre de Dios, que vivió y murió por su pueblo”, subrayó.

El obispo pidió que “la Virgen María, a quien honramos hoy como Nuestra Señora de Itatí, y que animó la vida y el ministerio de nuestro primer pastor, nos ayude a vivir en la esperanza, proclamando nuestra fe en el Señor muerto y resucitado, hasta que Él vuelva”.

La Eucaristía fue concelebrada por monseñor Luis Teodorico Stöckler, obispo emérito de Quilmes, y varios sacerdotes, y contó con la colaboración de diáconos de esta diócesis que comprende los partidos de Berazategui, Florencio Varela y Quilmes.

El memorial comenzó con un acto evocativo, en el cual el presbítero Armando Dessy, canciller del Obispado de Quilmes y responsable del archivo diocesano, y la profesora Luisa Ripa Alsina, colaboradora de monseñor Novak, compartieron sus testimonios y experiencias al lado del primer obispo quilmeño.

Al finalizar la celebración, el presbítero Marcelo Margni, vicario episcopal de Evangelización, presentó una publicación que se editó con documentos de monseñor Novak y con los testimonios de Luisa Ripa Alsina y de monseñor Marcelo Colombo, actual obispo de Orán, quien se formó y creció en el ministerio sacerdotal al lado del prelado recordado. Este material puede conseguirse en la sede del obispado de Quilmes (Carlos Pellegrini 3280, Quilmes Oeste).

Fuente: AICA

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