Memoria agradecida de monseñor Novak, a 12 años de su fallecimiento

El martes 9 de julio, se cumplen 12 años del fallecimiento de monseñor Jorge Novak, primer obispo de la diócesis de Quilmes.

Por este motivo, la comunidad diocesana hará memoria agradecida por la vida y el ministerio de su pastor, con el lema “Jorge Novak, amigo de Dios y de los pobres”.

La misa será a las 15.30 en la parroquia San José y Santa Cecilia (avenida 14, esquina 136, Berazategui).

En esa misma celebración eucarística, monseñor Carlos José Tissera, hará el envío de los jóvenes de la diócesis de Quilmes que viajarán a Río de Janeiro para participar de la Jornada Mundial de la Juventud, junto al papa Francisco.

Luego se dejará inaugurada en esa parroquia la exposición de litografías de la artista plástica Cristina Valenzuela sobre “las tres familias” del primer obispo de Quilmes (la familia de origen, la familia de la Congregación del Verbo Divino y la familia diocesana de Quilmes). Esta muestra podrá verse hasta el domingo 14 de julio inclusive.

Una semblanza

Monseñor Jorge Novak nació el 4 de marzo de 1928 en San Miguel Arcángel, un pequeño centro rural bonaerense. El 1º de marzo de 1953 realizó su profesión perpetua en la Congregación del Verbo Divino. Casi un año después, el 10 de enero de 1954, fue ordenado sacerdote de esta compañía religiosa.

Cursó estudios superiores en la Universidad Gregoriana de Roma donde en 1958 obtuvo el doctorado en Historia de la Iglesia. En la congregación del Verbo Divino fue prefecto de estudiantes de teología, rector del seminario, consejero provincial y desde 1972 superior provincial. En 1976 fue elegido presidente de la Conferencia Argentina de Religiosos.

El 7 de agosto de 1976, Pablo VI lo nombró primer Obispo de Quilmes, diócesis creada por Bula Ut Spirituali: Christifidelium utilitati, del mismo Papa. Fue consagrado obispo en la catedral de Quilmes el 19 de septiembre de ese año, tomando posesión de esta diócesis ese mismo día. La celebración fue presidida por el nuncio apostólico, cardenal Pío Laghi, siendo obispos consagrantes monseñor Jorge Kemerer y el cardenal Antonio Quarracino.

Desde 1977 fue profesor de Historia de la Iglesia en el Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos de Quilmes y en el Instituto Diocesano de Catequesis. En 1985 fue nombrado profesor titular de la cátedra de Derechos Humanos en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.

En la Conferencia Episcopal Argentina ocupó diversos cargos: entre 1979 y 1980 integró la Comisión Especial para el Congreso Mariano de Mendoza. Luego fue Miembro de la Comisión Episcopal de Educación Católica (1982-1985), de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social (1985-1986), de la Comisión Episcopal para las Misiones (1988-1993), de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada (1993-1996) y Presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Salud (1993-1999).

En 1984 viajó a Costa Rica para disertar en una conferencia sobre Derechos Humanos; allí comenzó a sufrir los primeros síntomas del síndrome de “Guillén Barré” que luego paralizó todo su cuerpo. Este trastorno no fue motivo para que Mons. Novak detenga su actividad episcopal. Lentamente comenzó a recuperar su motricidad y siguió adelante con su ministerio.

Monseñor Novak fue cofundador del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos y, junto con Mons. Jaime De Nevares y Mons. Miguel Hesayne, denunció incisivamente las violaciones a la dignidad humana que utilizaron los militares del proceso. Su prédica en favor de los más pobres, su vida austera, su bajo perfil y su gran espiritualidad van en estrecha consonancia con la defensa de los Derechos Humanos por él ejercida.

Durante su vida en la diócesis de Quilmes, monseñor Novak recibió muchas distinciones: en junio de 1985 recibió el Premio Ecuménico Maimónides, otorgado por el Instituto Superior de Estudios Ecuménicos. En 1993 fue declarado Ciudadano Ilustre del Partido de Quilmes “por su lucha en tiempos difíciles, contrarios de la dignidad del ser humano”, según lo expresó la ordenanza municipal que documenta este reconocimiento. Luego, por un proyecto iniciado por el Dr. Emilio Mignone y acompañado por las autoridades de la Casa de Altos Estudios, en marzo de 1994 fue nombrado Profesor Honorario de la Universidad Nacional de Quilmes.

El 9 de julio de 2001 falleció, dejando el legado de 25 años de servicio a la evangelización, la opción preferencial por los pobres, la defensa de los derechos humanos y el diálogo ecuménico en la diócesis de Quilmes. Su cuerpo descansa en la Catedral de Quilmes, al lado de los restos de Mons. Gerardo Farrell.

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