Los hombres sabios, brillarán por siempre

Apreciados hermanos y hermanas:

Con qué profundo dolor leímos la nota que anunciaba el fallecimiento de nuestro querido obispo Jorge. Están frescas en la memoria la sabiduría de sus palabras, sus gestos pausados, su ternura hacia los niños, su respeto hacia los humildes y la transparencia de una mirada que había aprendido mucho de la vida.

En años pasados tuvimos ocasión de compartir muchas celebraciones ecuménicas, y en todas ellas predominó el espíritu de hermandad que supo inspirar en su diócesis el padre obispo Novak.

Su fallecimiento no sólo entristece a la familia católica, sino a toda la causa ecuménica, de la que el obispo era un ferviente impulsor, y a la causa de los derechos humanos, por los cuales nuestro hermano estaba dispuesto a dar la vida, como lo manifestó en más de una ocasión.

Quiera Dios, nuestro Señor, animarnos a todos y a todas a honrar la memoria de nuestro amigo, hermano, compañero y para muchos padre espiritual, siguiendo con firmeza el camino del Reino que él supo andar. Que podamos seguir comprometidos en la búsqueda de una sociedad que encarne los valores que Jesús nos predicó y que tanto necesita nuestra patria en este día en el que recordamos su independencia: plena libertad de toda cadena, verdadera solidaridad, auténtica justicia y oportunidades de desarrollo y dignidad para cada criatura.

De todo corazón espero que el Dios de la Vida, que supo alentar en este profeta contemporáneo tantos valores ejemplares, consuele nuestra tristeza, aliente nuestra esperanza, sostenga nuestra fe y reafirme nuestro compromiso ecuménico y solidario.

Con mucho afecto, en la hermandad del Espíritu, me despido con las palabras del profeta:

«Los hombres sabios,
los que guiaron a muchos por el camino recto,
brillarán como la bóveda celeste;
¡brillarán por siempre, como las estrellas!»
(Daniel 12:3)

Pastor Gerardo Oberman
Iglesias Reformadas en Argentina
Mar del Plata, 9 de julio de 2001

(Carta escrita al Obispado de Quilmes, Secretaría de Ecumenismo Iglesia Católica, P/a Pbro. Francesco Ballarini)

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