Homenaje a Novak

Fue el primer obispo de la Diócesis de Quilmes y su labor misional quedó marcada a fuego en toda la comunidad cristiana, que supo apreciar sus valores y su fortaleza.

El padre obispo Jorge Novak cumpliría hoy 81 años (recordemos que falleció el 9 de julio de 2001).

Había nacido en San Miguel Arcángel, un pequeño centro rural. El primero de marzo de 1953 realizó la profesión perpetua en la Congregación del Verbo Divino y casi un año después, el 10 de enero de 1954 fue ordenado sacerdote de esta compañía.

Cursó estudios superiores en la Universidad Gregoriana de Roma y en 1958 obtuvo el doctorado en Historia de la Iglesia. En la Congregación del Verbo Divino fue prefecto de estudiantes de teología, rector del seminario, consejero provincial y desde 1972 superior provincial.

En 1976 fue elegido presidente de la Conferencia Argentina de Religiosos. El 7 de agosto de ese año el Papa Pablo VI lo nombró primer obispo de Quilmes, Diócesis creada por Bula Ut Spirituali: Christifidelium utilitati del mismo Papa. Fue consagrado obispo de la Iglesia Catedral de Quilmes el 19 de septiembre de ese año, tomando posesión de la Diócesis el mismo día. Presidió el Nuncio Apostólico, cardenal Pío Laghi y fueron obispos consagrantes el monseñor Jorge Keremer y el cardenal Antonio Quarracino.

Desde 1977 fue designado profesor de Historia de la Iglesia en el Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos de Quilmes y en el Instituto Diocesano de Catequesis. En 1985 fue nombrado profesor titular de la cátedra de derechos humanos en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.

En la Conferencia Episcopal Argentina ocupó diversos cargos: entre 1979 y 1980 integró la Comisión para el Congreso Mariano de Mendoza, miembro de la Co-misión Episcopal Católica (1982-1985), de la Comisión de Pastoral Social (1985-1986), de la Comisión Episcopal para las Misiones (1988-1993), de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada (1993-1996) y presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Salud (1993-1999).

En 1984 viajó a Costa Rica para disertar en una conferencia sobre derechos humanos y allí sufrió los primeros síntomas del síndrome de Guillen Barré, que luego paralizó todo su cuerpo. El trastorno no fue motivo para que el monseñor detenga su actividad episcopal. Lentamente comenzó a recuperar la motricidad y siguió adelante con su ministerio.

En el Episcopado, junto al monseñor Jaime de Nevares y Miguel Hesayne formó parte del trío de obispos que denunció incisivamente las violaciones a la dignidad humana que utilizaron los militares del proceso de reorganización nacional. Este compromiso con el pueblo fue motivo para ser tildado de «obispo rojo» por los milita-res y también le ocasionó la incomprensión de varios de sus colegas. Su prédica a favor de los más pobres, su vida austera, bajo perfil y su gran espiritualidad fue en estrecha consonancia con la defensa de los derechos humanos que él ejerció.

Durante su vida en la Diócesis de Quilmes recibió muchas distinciones, entre ellas fue declarado ciudadano ilustre y por un proyecto del doctor Mignone, acompa-ñado por la Universidad Nacional de Quilmes, fue nombrado profesor honorario de la UNQ.

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El libro que escribió Stöckler

El 15 de septiembre de 2006, en la Universidad Nacional de Quilmes, el obispo Luis Stöckler presentó un libro sobre el monseñor Novak, titulado Jorge Novak, testigo y sembrador de esperanza.

Entre distintos testimonios que contiene el libro se destaca la interpretación de la licenciada Luisa Ripa, señalando que «la voluntad de Dios se manifestaba a Novak en los hechos concretos de la vida, o sea en medio de los conflictos. Los términos clase y pobre son entendidos por Novak como metáforas de todo lo que atañe lo humano: los excluidos y los que son víctimas de planes homicidas, sea de la violencia represiva sea de un plan económico. La obediencia a la voluntad de Dios, que para el obispo fue central en su pensamiento, es en realidad, dice la autora el reconocimiento del rostro del otro en su singularidad absoluta y en especial, en su dolor propio. El haberse encontrado con personas lo transformó a Novak».

El padre Marcelo Colombo destaca en el libro la condición humilde del obispo. «El seguimiento de Cristo significaba para él descubrir y servirle en el pobre: en el trabajador desocupado, el jubilado mal pago, el niño sin educación garantizada, el joven sin futuro, los soldado de las Malvinas, las madres de los detenidos y desaparecidos. Entre la evangelización y la promoción había para Novak una conexión necesaria e inseparable. Se evangeliza sirviendo, se sirve evangelizando. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos, fue para él una palabra de orden. Novak tomaba en serio al pobre, como sujeto de su propia dignifica-ción».

El libro termina con un testimonio conmovedor del pastor Arturo Blatezcky, de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, sobre su último encuentro con Novak. En ese sentido, el monseñor Stöckler dijo al presentar este libro que no podía dejar de manifestar su conmoción cuando leía dicho testimonio «que de cierto modo está dirigido a mi pobre persona. Mirá, le dijo Jorge Novak a Arturo, cuando yo entregue la Diócesis a mi sucesor, le voy a decir: yo no le entrego una Diócesis con un programa especial. Porque el programa de esta Diócesis es Cristo. Un Cristo antropológico, un Cristo encarnado en los hombres, en los pobres. Un Cristo antropológico. Y agrega Arturo que él ya moribundo relacionó esta presencia de Cristo encarnado en los pobres con el envío misionero de la Iglesia en la actuali-dad. Que un pastor protestante califique a Jorge Novak como un santo hace entender que los grandes no son propiedad privada de nadie, sino crean lazos de comunión que traspasan todas las fronteras. Lejos de mí los méritos de él, esta expresión humilde de Novak cuando hablaba de Enrique Angelelli hago mías con respecto a él, y pido a Dios la audacia de tomar entre todos la antorcha para que la luz del Evangelio siga ardiendo».

Evidentemente, la impronta del monseñor Novak sigue marcando rumbos.

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Fuente: Diario «El Sol», 04/03/2009 (Quilmes)

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