Biografía

Mons. Jorge Novak, 1928-2001

Jorge Novak nació el 4 de marzo de 1928 en el pequeño centro rural bonaerense de San Miguel Arcángel (Partido de Adolfo Alsina – Carhué), en la Arquidiócesis de Bahía Blanca. Ingresó en la Congregación del Verbo Divino, en la que hizo su primera profesión religiosa el 1º de marzo de 1947. El 1º de marzo de 1953 realizó su profesión perpetua, y poco menos de un año más tarde, el 10 de enero de 1954, fue ordenado sacerdote en esa misma localidad.

Cursó estudios superiores en la Universidad Gregoriana de Roma donde en 1958 obtuvo el Doctorado en Historia de la Iglesia.

En la Congregación del Verbo Divino fue prefecto de estudiantes de teología, rector del seminario, consejero provincial y desde 1972 superior provincial. En 1976 fue elegido como presidente de la Conferencia Argentina de Religiosos (CAR).

El 7 de agosto de 1976, Pablo VI lo nombra Primer Obispo de Quilmes, diócesis creada por Bula del mismo Papa el 26 de junio de aquel año. Es consagrado Obispo en la Iglesia Catedral de la Inmaculada Concepción (Quilmes) un mes más tarde, el 19 de septiembre, y toma posesión de la Diócesis ese mismo día. La celebración fue presidida por el Nuncio Apostólico, ahora Cardenal Pío Laghi, siendo Obispos consagrantes Monseñor Jorge Kemerer, de Posadas y el Cardenal Antonio Quarracino, entonces Obispo de Avellaneda.

Durante su ministerio episcopal se desarrolló la nueva diócesis de Quilmes, caracterizada por un intenso dinamismo pastoral en clave de comunión y participación. La creación de numerosas parroquias y capillas, así como el despliegue de muchas iniciativas de atención religiosa y de promoción humana, evidencian el espíritu profundamente misionero del P. Obispo Jorge Novak.

Convaleciente, afectado por el síndrome de Guillain-Barré (1985)

En 1984, durante un viaje a Costa Rica, sufrió el mal de Guillain Barré, que paralizó totalmente su cuerpo. Gracias a su tenacidad, recuperó de a poco su motricidad.

Falleció el 9 de julio de 2001 (a raíz de un tumor cancerígeno en el estómago), luego de veinticinco infatigables años de servicio a la evangelización, la opción preferencial por los pobres, la defensa de los derechos humanos y el diálogo ecuménico. Su vida y su palabra son para nosotros signos inequívocos del amor de Jesús Buen Pastor. Así lo evidencian las palabras pronunciadas por distintos pastores de la Iglesia en Argentina y ministros religiosos de otras Iglesias, con ocasión de las distintas celebraciones exequiales. Pero sobre todo, lo ponen de manifiesto los gestos de tristeza y dolor de los fieles, que acompañaron la partida de su Padre y Pastor.

Quiso quedarse para siempre en su diócesis, entre sus pobres, sus hijos. Por eso pidió ser sepultado en la Catedral, al lado de quien por brevísimo tiempo fue su coadjutor y que lo precedió en el retorno al Padre.

Su fecundo ministerio episcopal al frente de la diócesis se caracterizó por un entrañable amor y fidelidad a la Iglesia y una vigorosa personalidad pastoral al servicio de la evangelización, la opción preferencial por los pobres, la causa de los derechos humanos y el diálogo ecuménico.

Como miembro del Episcopado, Novak fue cofundador del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) y, con Jaime De Nevares (Neuquén) y Miguel Hesayne (Viedma), pasó a formar parte del trío de obispos que denunció más enérgicamente las violaciones a la dignidad humana del proceso militar. Esa actitud le valió el mote de “obispo rojo” de parte de los jerarcas militares y la incomprensión de varios de sus colegas.

Novak se había caracterizado por su enérgica defensa de los derechos humanos durante la última dictadura militar. Además de su incansable prédica en favor de los más pobres, su vida austera, bajo perfil y una gran espiritualidad.

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Celebración exequial

La Misa celebrada por 12 obispos y por el Nuncio Apostólico ha sido también un momento de recuerdo de la figura del obispo difunto por parte del Superior de los Verbitas y de los demás pastores. Canciones muy hermosas y un pueblo dolorido, pero en fiesta. Muchas autoridades civiles, militares, de los medios, y muchísima gente. Mientras el cadáver era trasladado fuera de la catedral, la gente le aclamaba gritando y aplaudiendo sin cesar diciendo: ¡”Viva nuestro obispo” “Viva el P. Jorge” “Viva Mons. Novak “! Desde el fondo de la iglesia comenzaron a cantar los “sin tierra” (gente de los asentamientos), una canción propia que dice entre otras cosas: “con el obispo nadie nos echará”. “Solamente un santo -se ha oído decir a muchos de los participantes- puede convocar lo que hoy hemos visto aquí y puede dar estos frutos”.

En la misa de cuerpo presente se leyó el mensaje enviado por Juan Pablo II, a través de su secretario de Estado, el cardenal Angelo Sodano. El Santo Padre, “mientras ofrece sufragios por el eterno descanso del difunto prelado, que con celo y entrega pastoral ha regido durante largos años esa Iglesia particular, les otorga con afecto la confortadora Bendición Apostólica, como signo de fe y esperanza en Cristo resucitado”. “En esta Iglesia -dijo el representante del Papa- monseñor Novak se sintió a gusto. Por ello en su testamento renueva su gratitud a su familia cristiana, a la comunidad parroquial en la que fue bautizado, a la congregación del Verbo Divino a la que pertenecía, a la comunidad diocesana de Quilmes en la que ‘se sintió acogido con actitudes de fe y de afecto’, por sus colaboradores”.

El 7 de agosto de 1976, Paulo VI lo designa primer obispo de la recién creada Diócesis de Quilmes

Monseñor Abril y Castelló hizo una reseña del testamento de monseñor Novak, en el que “con sentimiento de humildad pido perdón a Dios por el mal cometido y por el bien omitido, y a la Iglesia por lo que hubo en mí de falta de diálogo, de servicialidad, de espíritu de reconciliación. También a la comunidad humana y, en especial, a los hombres que en situaciones extremas de angustia (familiares de desaparecidos, familiares de combatientes en la guerra de las Malvinas, familias de desocupados, familias de los asentamientos, familias sin vivienda, niños abandonados, jóvenes toxicómanos, ancianos desesperados) esperaban justificadamente mi anuncio profético, mi presencia amiga, mi mediación valiente y servicial, y me vieron retaceando el esfuerzo y la fatiga en el ministerio del Evangelio”.

Citó luego otra parte del testamento del fallecido obispo de Quilmes, en la que pide perdón “a quienes creyeron que yo no promovía cabalmente las causas que angustian, conmueven y comprometen hoy al hombre: la verdad, la justicia, la paz”. “He querido leer ese párrafo más largo de su testamento -prosiguió el nuncio-, porque en la petición de perdón señala lo que fueron su compromiso y su interés en defensa de los derechos del ser humano, en particular los más indefensos”.

El nuncio recordó un hecho que lo “conmovió de modo particular”: “Cuando monseñor Novak partía hacia el hospital para su operación, me envió un mensaje diciendo que ofrecía su vida por el éxito del viaje del Papa a Ucrania. Es un gesto generoso que en nombre de Su Santidad agradezco profundamente. Eso define a su persona”.

La fuerte conmoción que ha marcado la muerte del Obispo de Quilmes, el verbita Jorge Novak, se hizo notar en el día de sus exequias. En la Catedral de Quilmes una Celebración ecuménica seguida de una Misa celebrada por el Nuncio Apostólico, y con la catedral abarrotada de personas de toda clase social, apretadas en un conmovido silencio. En la celebración ecuménica había una docena de pastores, pastoras, la Obispa metodista, todos los compañeros de trabajo ecuménico de Mons. Novak, muchos de ellos desde tiempos en que comenzó el MED (Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos).

Cada uno ha dado su testimonio sobre la acción y sobre su extraordinario compromiso y la palabra que más se ha usado para expresar los sentimientos ha sido “unidad”. Una “Madre de Plaza de Mayo”, con su pañuelo a la cabeza, ha dado también su testimonio, con mucho equilibrio, relatando la acción de defensa y animación llevada a cabo por Mons. Novak en la época de la represión. Esta mujer, al final, ha puesto sobre el catafalco un pañuelo blanco, como signo de fidelidad y de perenne recuerdo.

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Servicios en la Conferencia Episcopal Argentina

Desde sus primeros años en el ministerio episcopal, prestó servicios a la Colegialidad en diversos ámbitos y Comisiones de la Conferencia Episcopal Argentina. Entre 1979 y 1980, integró la Comisión Especial para el Congreso Mariano de Mendoza. Luego formó parte de las siguientes Comisiones Episcopales:

1982-1985 Miembro de la Comisión Episcopal de Educación Católica.
1985-1986 Miembro de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social.
1988-1993 Miembro de la Comisión Episcopal para las Misiones.
1993-1996 Miembro de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.
1993-1999 Presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Salud.

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Acontecimientos relevantes de su ministerio

Entre los acontecimientos más relevantes de su ministerio episcopal se debe destacar su participación en el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, del que ha sido cofundador en 1976 y copresidente desde entonces. En el ámbito diocesano, resultan especialmente significativos el Primer Sínodo de Quilmes (sobre la Palabra de Dios, celebrado entre los años 1981 y 1983), el Segundo Sínodo diocesano (sobre la Familia, en 1992-1994), y la Primera Asamblea del Pueblo de Dios (1986). En el presente año, año jubilar del XXV Aniversario de la Creación de la Diócesis y de su Consagración Episcopal, convocó la Segunda Asamblea del Pueblo de Dios, en vistas al Tercer Sínodo Diocesano a celebrarse el año próximo.

Durante su ministerio, se celebraron además los siguientes Congresos y Convocatorias de nivel diocesano:

1982 – I Congreso de la Educación Católica;
1987 – I Congreso de Catequesis;
1988 – II Congreso de la Educación Católica;
1989 – I Congreso de Laicos;1990 I Congreso de la Juventud;
1991 – Año Bíblico Nacional;
1992 – Año Misional y I Congreso Misional;
1995 – Año Vocacional y I Congreso Vocacional;
1996 – II Congreso de Laicos.

Presidió, además, la celebración diocesana del Gran Jubileo del Año 2000 acompañando a la Iglesia de Quilmes en su entrada al Nuevo Milenio.

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Organismos de Comunión y Participación

Su ministerio episcopal estuvo marcado por la creación de numerosas instancias diocesanas que favorecieron, promovieron y enriquecieron la comunión y la participación de todos los miembros del Pueblo de Dios en la vida y la misión evangelizadora de la Iglesia. Entre otros: el Instituto Diocesano de Catequesis “San Pablo Apóstol” (1977), la Escuela de Ministerios para Laicos “San Juan Evangelista” (1978), el Consejo Diocesano de Pastoral (1979), el Centro de Evangelización y Espiritualidad “Casa Cura Brochero” (1982), el Centro de Formación Misionera (1993).

Son particularmente significativas, por el alcance de su valor testimonial, la creación de la Comisión Diocesana de Justicia y Paz (1977), para atender y dar respuestas pastorales a los desafíos de la historia: acompañamiento pastoral a las familias con problemas diversos, particularmente las afectadas por el drama de familiares detenidos y desaparecidos, solidaridad para con los obreros privados de sus fuentes de trabajo, conflicto con Chile y la mediación del Papa Juan Pablo II, Guerra de Malvinas; y la creación de la Vicaría Diocesana de Acción Social (1980), para ayudar a las víctimas del hambre, la promoción de los carenciados, la fundación de hogares para menores “Madre Teresa” y la Casa de la Caridad, la promoción de microemprendimientos, la mediación en conflictos por tierras y vivienda, entre otros fines.

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Otras actividades pastorales en diversos ámbitos

Como parte de su intenso ministerio, el Padre Obispo Jorge Novak desarrolló su actividad docente como Profesor de Historia de la Iglesia en el Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos de Quilmes y en el Instituto Diocesano de Catequesis, desde el año 1977. El 9 de abril de 1985 fue nombrado Profesor Titular de la Cátedra de Derechos Humanos en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (Pcia. de Buenos Aires).

Dictó numerosas conferencias, participó en diversos paneles y ofreció ponencias sobre temáticas que afectan a la vida de la sociedad civil y de la comunidad cristiana, favoreciendo un diálogo fecundo de fe y cultura. Entre otros discursos, cabe señalar: Acción de la Iglesia por la Persona Humana (1980); Solidaridad para el Compromiso (Centro Nazaret, Buenos Aires, 1984); Los Derechos Humanos desde el punto de vista de la Religión (Encuentro promovido por el Movimiento Judío de los Derechos Humanos, Quilmes, 1984); Declaración de los principios para la Cátedra de Derechos Humanos del Departamento de Derecho de la Universidad de Lomas de Zamora (1985); Clase Magistral abierta en la Carrera de Abogacía (Lomas de Zamora, 1985).

Muchos de sus escritos han sido traducidos a otros idiomas y se encuentran publicados en diarios y revistas de amplia difusión. En repetidas ocasiones, a través de encuentros con la prensa escrita, radial y televisiva, hizo pública su voz de pastor y su madura reflexión sobre el quehacer social, cultural y político, incluso fuero de los límites del territorio nacional, de modo particular cuando, en 1982, por invitación de Adveniat (Alemania), participó de la Campaña de Ayuda y Solidaridad en aquel país. Su voz de pastor se hizo presente también a través de los prólogos y presentaciones de distintas publicaciones que redactó en repetidas ocasiones.

Hay que mencionar asimismo sus charlas radiales de cada domingo, desde 1984, a través de la Radio Universidad de La Plata, sobre los acontecimientos del Evangelio; y diariamente desde 1991 por FM Vida, sus reflexiones evangélicas “Justicia y Paz”.

A lo largo de los 25 años de ministerio episcopal, no dejó de alentar y animar la vida de las parroquias y comunidades de la Diócesis, manteniéndose permanentemente en contacto con ellas ya sea personalmente o a través de los innumerables escritos pastorales, publicaciones diocesanas y los mensajes al Pueblo de Dios.

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Distinciones recibidas

En reiteradas oportunidades, el Padre Obispo Jorge Novak recibió distinciones en reconocimiento de su intenso ministerio y su valiosa contribución a la defensa y la promoción de la inviolable dignidad humana.

En junio de 1985, recibió el Premio Ecuménico Maimónides, otorgado por el Instituto Superior de Estudios Ecuménicos (ISER).

El 27 de septiembre de 1993 fue declarado Ciudadano Ilustre del Partido de Quilmes, iniciativa que parte de la Comisión de Cultura local y contó con el consenso unánime del Honorable Consejo Deliberante. La ordenanza municipal expresa los motivos de tal reconocimiento en estos términos: “por su lucha en tiempos difíciles, contrarios de la dignidad del ser humano”.

El 22 de marzo de 1994, por un proyecto iniciado por el Dr. Emilio Mignone y acompañado por las autoridades de la Casa de Altos Estudios, fue nombrado Profesor Honorario de la Universidad Nacional de Quilmes. El debate de los Consejeros Superiores de la Universidad recordó que el Padre Obispo Jorge Novak “a la acción de defensa de los inalienables derechos de los hombres sumó la tarea académica” y que “tanto en la acción concreta como en la prédica y la enseñanza, Novak sirve de ejemplo y guía”.

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Un comentario en: “Biografía

  1. Una vida ejemplar…
    Verdadero compromiso…
    Buen samaritano que quiso detenerse
    ante todo aquel tirado en medio del camino…
    Voz de los silenciados…
    Clamor de los desatendidos…
    Firme rostro ante el pecado…
    Valiente cuando sufrido…
    Padre Obispo Jorge Novak
    ¡aunque se fue, no se ha ido!

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